Ir al contenido principal

¿Por qué hay una mujer desnuda en la selva?


Puede que hayas visto esta pintura antes, o alguna de las otras pintura de jungla muy reconocibles creadas por el artista francés Henri Rousseau.
Tal vez te parezca un poco más extraña si la comparás con cualquier otra imagen artística que hayas visto antes en un museo o en alguna reproducción barata.
¿Por qué nos resulta tan llamativa esta pintura?
Henri Rousseau El sueño
Henri Rousseau, óleo sobre lienzo (1910) El sueño. 298,5 x 204,5 cm


Antes de responder la pregunta te invito a considerar lo extraño de su composición, ¿por qué hay una mujer desnuda recostada tranquilamente en un sofá en medio de una jungla, mientras leones y una serpiente la rondan, y un músico emerge de la oscuridad? 
¿Qué tiene de raro esta pintura para haber inquietado a las personas del año 1910 y a nosotros en nuestros días?

Vamos a conocerla mejor: Cuando Henri Rousseau exhibió esta obra en el Salón de los Independientes en la primavera parisina de 1910 no estaba tratando de engañar a nadie, ya que simplemente la tituló como "El sueño" y la acompañó con un poema que dice:
"Habiendo caído Yadwigha apaciblemente dormida, en un sueño escuchó el sonido de una mussette interpretada por un músico benevolente. Mientras la luna brillaba sobre las flores, los árboles verdes, las serpientes salvajes escuchaban las alegres melodías del instrumento."

¡Está claro! ella está soñando, se llama Yadwigha y aunque puede estar dormida en su vida, en el mundo de los sueños está alerta, señalando (con sus rasgos afilados y su mirada) el camino que debemos seguir por la escena. Además, para enfatizar, apunta con su dedo. Así nos hace notar a los leones con sus ojos muy abiertos, y al músico con su vestimenta colorida que nos mira desde la oscuridad mientras ejecuta el instrumento que encanta a la serpiente en la esquina inferior derecha.
Henri Rousseau El sueño. Detalle

Un poco más abajo nos encontramos con la serpiente. Al principio, nos parece que es de color naranja pero al mirarla detenidamente notamos que la parte superior de su cuerpo es negra haciendo que nos cueste percibir su ojo.
Henri Rousseau El sueño. Detalle


Otro ojo se asoma desde la vegetación, este pertenece a lo que parece ser un elefante. Además nos encontraremos con dos pájaros posados en los árboles, uno con plumas llamativas y otro que se camufla entre los frutos por el color de sus plumas. Estamos rodeados de distintas formas repetitivas que parecen no concordar entre ellas.
Henri Rousseau El sueño. Detalle


Del lienzo brotan plantas con hojas muy definidas y las flores de loto son imposiblemente grandes. Tenemos una repetición de ojos que nos miran y también círculos, no solo las tetas de Yadwigha, también las naranjas en el árbol y la luna llena en el cielo limpio.
Henri Rousseau El sueño. Análisis


El óleo está lleno de información visual que debemos procesar y eso que todavía no vimos a los tres monitos que también posan en los árboles, o los racimos de bananas dispersos por la escena.
Henri Rousseau El sueño. Análisis


Es una composición densa, cada centímetro cuadrado está cargado pinceladas que logran una obra equilibrada y cohesiva tal las obras maestras de los pintores clásicos como Sandro Botticelli. Así y todo su creador, durante casi toda su carrera fue menospreciado, al punto de recibir burlas como si él fuera una persona ajena al mundo del arte.
Yo mismo: Retrato - Paisaje
Óleo sobre lienzo, (1890)Yo mismo: Retrato - Paisaje 146cm x 113cm 


Comenzó a exponer a mediados de la década de 1880. Murió con 66 años debido a una infección no tratada en una pierna y solo unos meses después de terminar de pintar El Sueño. En su época esta pintura no habrá despertado mucha sorpresa en los artistas y observadores contemporáneos, les resultaba común ver desnudos descansando en sofás. Olympia de Manet todavía estaba en la memoria reciente y antes de eso estuvo Ingres con su Gran Odalisca, y antes, Tiziano y Giorgione, por nombrar algunos. Aunque Yadwigha reconoce este linaje se distingue por ser fuerte, no suave. Con sus extraños dedos como tubos, su cuerpo no es carnoso y naturalista como el de las que la precedieron.
Olympia Manet - La gran odalisca Ingres
 A la izquierda: Olympia (1863), Manet. A la derecha: La gran odalisca (1814) Ingres 


Las otras mujeres que "se desnudaron" antes que ella fueron creadas con capas delgadas de pintura bien al estilo de la Academia francesa y su Escuela de Bellas Artes, a la que Rousseau no asistió. Era autodidacta, su educación estuvo dada por la observación. Aunque nunca logró un buen acabado en sus obras, desarrolló una forma de pintar que lo distinguió. El Modernismo estaba por todos lados y muchos eludían los valores de la Academia presentando sus propuestas de representación propias  de los cuerpos.
Matisse Picasso
 A la izquierda: Danza II (1910), Matisse. A la derecha: Las señoritas de Avignon (1907) Picasso   
Rousseau era casi un modernista, siempre fue visto como un artista inferior, un aficionado, atrayendo las burlas y algo de admiración por parte de quienes apreciaron en sus obras la franqueza y originalidad.


Comentarios

Puede interesarte:

Cómo fue construido: Cristo Redentor

Hoy vamos a conocer cómo fue construido uno del los íconos de Río de Janeiro, Brasil, el Cristo Redentor.

Panóptico una nueva vieja forma de control

En este periodo sabemos quienes son los vecinos que están pendientes de si salimos o entramos a nuestro hogar y nosotros también estamos pendientes de sus movimientos. ¿Te parece una actitud casual?, ¿es nueva o está impulsada por algo? Una obra ofrece una descripción detallada de un modelo de prisión circular que funciona bajo el principio de control central, en la que el vigilante se convierte en «el ojo que todo lo ve». Esta publicación se llamaba Panóptico, escrita por el filósofo Jeremy Bentham en 1780. El espejo falso (1928) pintura de René Magritte Vamos a ver el modelo constructivo de la prisión ideal que aparece en esas páginas para demostrar que la herencia de este sistema de control es incalculable y sigue presente en la arquitectura y la cultura que nos rodea hoy. Este aparato disciplinario perfecto permitiría ver todo permanentemente con una sola mirada. Un punto central sería a la vez fuente de luz que iluminara todo, y lugar de convergencia para todo...